La contaminación plástica no empieza en el océano. Empieza en tierra y, sin la infraestructura adecuada, los residuos terminan llegando a ríos, costas y océanos alrededor del mundo.
Resolver este problema requiere mucho más que limpieza. Requiere un sistema conectado.
Esta alianza hace posible ese sistema, uniendo recuperación global, reciclaje avanzado e infraestructura circular para detener el plástico antes de que se convierta en contaminación y transformarlo en nuevos productos con propósito.